Técnica legendaria y actual.¿En qué consiste?
Durante una clase de este arte oriental, se realizan movimientos circulares, lentos y suaves siempre coordinados con la respiración. Esta última, es fundamental para adquirir el dominio de los movimientos que comportan el Tai Chi.
La respiración ayuda a la relajación, y con la relajación del cuerpo y de la mente, se consigue la armonía que nos hace más fácil esta práctica. Por ello, con la conjunción de dichos elementos, proporcionarás un masaje interno a tus órganos movilizando los músculos, tendones y articulaciones y sobre todo, facilitando una buena oxigenación en los pulmones.
Casi todos los ejercicios se realizan de pie e intervienen en su ejecución manos, dedos, brazos, piernas, espalda y cabeza. Si lo vemos desde fuera, parece un baile suave y lento. Además de relajar, sirve para endurecer ciertos músculos y mantenernos en perfecta forma física.